sábado, 23 de julio de 2011

Profea - acrónimo desafortunado y escaso

Leo en la prensa del día que ha sido aprobado el PROFEA para el año 2011, con una dotación de 147 millones de euros. Inmediatamente intento desentrañar el significado de semejante palabro, averiguando enseguida que no tiene nada que ver con organizaciones relacionadas con el aspecto físico, PROFEA es la jibarización de “PROGRAMA DE FOMENTO DE EMPLEO AGRARIO”, es posible que ustedes recuerden mejor el Plan de Empleo Rural (PER), pues el Profea es su heredero.
Una vez manifestado mi desconcierto con semejante forma de llamar a las cosas, voy a entrar en el fondo de la cuestión.
Para este año, del cual ya hemos superado su ecuador, se destinan para este Programa 147 millones de euros, de los cuales, el Estado aporta 142,9 millones y la Junta de Andalucía aporta 4,7 millones de euros. La Junta se pondrá la medalla del Programa, pero apenas financia el 3,20 %.
El objeto de este tipo de subsidio destinado a los preceptores de rentas salariales del sector agrario es modesto: “complemento de renta”, lo que viene a sugerir que las rentas agrarias o son escasas y por lo tanto se encuentra mal remunerado el trabajo agrícola o bien hay poco trabajo.
También publican los medios que con este programa se remuneran alrededor de 1,83 millones de jornales en nada menos que 766 localidades de toda la geografía andaluza.
Con estos datos y los que nos proporciona el Instituto de Estadística de Andalucía voy a ver si le encuentro los 3 pies al gato.
¿Cuánto es un jornal?
De los números que nos proporcionan los medios, resulta un jornal de 82 euros, cifra que no está nada mal, comparada con el salario mínimo que asciende a 21,38 euros. Me gustaría que alguien me explicara como un complemento de renta es 4 veces mas suculento que el salario mínimo.
¿A cuanto tocan?
El IEA nos informa que la población ocupada en la Agricultura (agricultura, ganadería, silvicultura y pesca) asciende a 244.300 individuos, además la población parada asciende a 134.200 individuos. Por lo tanto si dividimos, el complemento de renta “per capita desempleada” apenas asciende a 1.098 euros, y si la “capita” es la total, el reparto es de 422 euros. En cualquier caso, magro complemento. También pudiera ser que los jornales se repartieran entre unos pocos, tan pocos como algo más de 8.000 empleados, si consideramos jornadas anuales de 220 días laborables. De todas las formas parece que el efecto económico, es más propagandístico que efectivo. ¿O tal vez tiene que ver con los viveros de voto?
¿Por qué no se establecen programas de fomento para otros sectores económicos?
Es posible que la razón de apoyar aunque sea de forma tan moderada como lo hace el Profea a los empleados del sector agrario, se encuentre en el descabellado volumen de desocupados andaluces, más de la mitad del total nacional, como ya se dijo más arriba, los desocupados andaluces suman 134.200 individuos, mientras que los desocupados en todo el Estado ascienden a 226.200 individuos, casi el 60 % del total nacional. Estas cifras me dicen que el Profea y sus antecesores no mejoran las expectativas de los desempleados agrarios, un 60 % del desempleo agrario nacional, concentrado en nuestra Comunidad autónoma, posiblemente nos esté informando que las ayudas no están promoviendo la mejora a medio y largo plazo de los asalariados agrarios.
La autoridad competente debería de pensar sobre este asunto.
El resto de los sectores afortunadamente no representan un porcentaje de desempleo sobre el total nacional tan importante como el agrario, pero bien es cierto que las rentas salariales de los sectores de la construcción, industria y servicios aunque por encima de las agrarias, en promedio, con el volumen de paro existente, necesitarían de algún PROFEC, PROFEI o PROFES.
Pienso que aunque la ayuda le vendrá de perlas a los preceptores del campo, no es un programa que se pueda calificar de igualador salarial, ya que discrimina a la mayoría de los asalariados.
En resumen, Programa de escasa enjundia, no beneficia a todos los asalariados, solamente a los del sector agrario, no mejora las expectativas de los desempleados y además tiene un acrónimo feo y desafortunado.

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