jueves, 18 de agosto de 2011
Dos fuerzas para una crisis
La segunda fuerza tiene que ver con la soberanía, concretamente, con la cesión de la soberanía, que a largo plazo tendrá que suponer también una reducción de la administración de ámbito nacional.
La energía que está alimentando a estas dos fuerzas, la que pretende reducir la administración nacional y la que pretende ceder soberanía a la administración europea, tiene un origen común, la potente crisis que recorre toda Europa, y como no, a España, pero aquí con especial saña.
¿Qué consecuencias puede tener la reducción de partes de las administraciones, como Las Diputaciones provinciales, Cabildos insulares, Diputaciones forales?. ¿Y qué consecuencias puede tener la reducción del número de Administraciones locales? ¿Y qué podría suceder si eliminamos administraciones provinciales y administraciones locales en el mismo ámbito territorial?
Pues sencillamente que habremos reducido el coste administrativo y la carga burocrática. También puede suceder que se produzca una momentánea catástrofe local sin graves consecuencias.
Personalmente pienso que menos Administración Pública es mejor Administración Pública, también pienso que la profusión de intermediarios, aunque sean "públicos" solo encarecen y entorpecen la distribución de productos y servicios. Por lo tanto en términos públicos pienso que “menos es más, pero sobre todo más rápido, mejor y más barato”.
Pero todavía quedan importantes políticas que se ejercitan soberanamente, aunque "coordinadas", en los ámbitos nacionales de los 27 miembros de la Unión Europea. La política laboral, la política fiscal, la política económica, etc.
La segunda fuerza de la que hablo se refiere a la cesión de la soberanía sobre la política económica/fiscal que ejercen todavía los 27 países. Aunque es una vieja discusión “más Europa, menos Europa”, la nueva situación financiera ha reeditado la discusión y con seguridad que ahora, va en serio.
La financiación de los abultados déficits públicos de los países europeos, está resultando imposible de realizar sin intervención de las autoridades europeas, primero Grecia, después Irlanda, Portugal, es posible que España, Italia, Francia, además y por ello, tienen que ofrecer muy elevados tipos de interés para atraer a los financiadores de sus déficit. Además de ofrecer elevados y atractivos tipos de interés, tienen que realizar algunos deberes de índole fiscal y económico que potencie la reducción de sus déficit públicos, solo tienen dos formas de posibilitar su disminución, incrementar ingresos subiendo los impuestos y/o reducir gastos, bajando el gasto social.
No esperen otra cosa en los próximos años, aunque algunos políticos digan todo lo contrario.
El problema se complica cuando todos los países pertenecen al mismo club y la falta de credibilidad trasciende de algunos de sus miembros al propio club. Ahora es la propia Unión Europea la que se encuentra en la cuerda floja, y la credibilidad del euro por los suelos. La única solución, pasa por ceder a la Unión Europea, las políticas económicas y fiscales, para dotar a toda la Unión de un comportamiento económico y fiscal armonizado, que evite mentiras estadísticas, abultados y persistentes déficit públicos y dispares políticas económicas que incrementan la vulnerabilidad de Europa.
Por lo tanto, pienso que ante la gran cantidad de energía que están alimentado a estas renovadas fuerzas, nos vemos abocados a que las nuevas fuerzas acaben realizando su trabajo. Reducir desde dentro y armonizar desde fuera.
Evidentemente, cualquier solución de cualquier problema, plantea nuevos problemas. Se me ocurren 3.
Primer nuevo problema: ¿Cómo garantizar que los millones de ciudadanos que residen en municipios pequeños no se ven afectados negativamente por la reducción de entidades locales?
Segundo nuevo problema: ¿Desde donde se van a realizar las funciones que ejecutan los entes desaparecidos?
Tercer nuevo problema: ¿Cómo garantizar que la cesión de nuestra soberanía no supone un perjuicio neto a nuestro país? ¿En caso de que sea perjudicial, cómo compensar el perjuicio?
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