Más de doce millones de espectadores según la empresa Kantar Media, siguieron en las diferentes televisiones el ¿debate electoral? entre los dos candidatos a la Presidencia del Gobierno de España.
Yo no fui uno de esos telespectadores, ante la primera acusación de Rubaljoy a Rajolcaba de que estaba mintiendo, me fui a la cama. Me pude abstraer mediante el sueño del supuesto debate electoral, pero no me he podido evadir de sus efectos periodístico-electorales, por lo que siguiendo el viejo adagio de “si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él”, ha decidido dar mi modesta opinión sobre un debate que no ví, pero cuyas consecuencias me van a afectar durante los próximos cuatro años. Allá va.
Comenzaré por negar la mayor, en cualquiera de sus acepciones, la Real Academia Española de la Lengua , nos dice que hace falta “opiniones contrapuestas” o “pareceres diferentes” para poder debatir, discutir, altercar, contender, competirn o rivalizar.
Bien, los dos candidatos en ningún momento han presentado sus ideas como contrapuestas ni tampoco parece que tengan pareceres diferentes entre sí, estoy hablando naturalmente de ideas, no de ocurrencias y estoy hablando de auténticos pareceres, no de matices, ligeros matices.
Para empezar diré que, dejando aparte el régimen autoritario y corrupto de Franco, desde las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977, el centro-derecha ha gobernado 13 años y los socialistas 21 años, por lo tanto, repartiendo la responsabilidad entre los predecesores, el 40 % de la responsabilidad del estado actual de las cosas es del centro derecha y el 60 % es responsabilidad es de los socialistas. Por lo tanto el camino recorrido hasta el día de hoy la responsabilidad de encontrarnos donde estamos, se reparte de manera similar, 40-60.
Durante este período democrático de 34 años, las políticas ejecutadas por los Rajolcabas y Rubaljoys de turno han sido complementarias y sumatorias, el clavo que alguno de ellos comenzó a clavar, lo terminó de remachar el otro, no se han seguido políticas opuestas o contrapuestas, únicamente los eslóganes parecían y parecen diferentes, pero en el fondo, el clavo es el mismo y el martillo también.
Que decir del estado en el que nos encontramos, lo calificaré solo con un adjetivo, penoso, penoso pero empeorable. Aunque hay algún matiz entre las políticas propuestas por los candidatos, voy a apuntar algunas de las coincidencias que pueden producir un empeoramiento.
Primera coincidencia: tanto Rubaljoy como Rajolcaba coinciden y obvian y evitan al resto de las opciones políticas, si lo han hecho en el ¿debate? Lo harán a partir del 20 de noviembre. No olvidemos que nos encontramos en situación de emergencia nacional y que tendríamos que instaurar un gobierno de emergencia con todas las opciones representadas.
Segunda coincidencia: también los dos candidatos coinciden en obviar la gran influencia de las no democráticas decisiones de la Unión Europea , nos imponen condiciones, nos imponen correcciones y nos imponen objetivos, sin embargo, la Unión Europea no aparece en los programas de ninguno de los dos candidatos.
Tercera coincidencia: nuevamente obvian, tercer obviando, impedir a corruptos e imputados su participación como elegibles en las elecciones. “Sensu contrario” coinciden en incluir en sus listas a personajes corruptos e imputados por delitos contra la Administración.
Cuarta coincidencia: han acordado modificar la Constitución , obviando la participación de los ciudadanos. Ambos candidatos piensan lo mismo de la participación: que es innecesaria.
Quinta coincidencia: obvian la independencia de las organizaciones sociales, sindicales, patronales y culturales y subvencionan a todas ellas, pervirtiendo su espíritu y comprando sus voluntades para mejor provecho propio.
Sexta y sucesivas coincidencias: coinciden en recortar salarios, derechos sociales, estado del bienestar, prestaciones, etc, etc.
Todas estas coincidencias de una gran importancia para el futuro del país, me indican que el análisis que realizan de la realidad es el mismo y las propuestas y soluciones también son las mismas, por lo tanto, el debate no se ha producido por la imposibilidad material de poder debatir entre una propuesta y ella misma, un candidato y su clon, entre Rajolcaba y Rubaljoy.
Entonces ¿estamos perdidos? No, no estamos perdidos, los comportamientos de Rajolcaba o de Rubaljoy, que son los mismos, tienen la virtud de incrementar la cantidad de trabajo y de esfuerzo que debemos de realizar para retomar la senda mas beneficiosa para España. Y esta senda pasa irremisiblemente por el movimiento ciudadano, por la democracia interna, por la democracia participativa externa, por la participación ciudadana, por una Unión Europea más democrática y abierta, por eliminar el despilfarro, las duplicidades públicas, la igualdad de todos los españoles, el medio ambiente, la justicia independiente, por la cultura, por la profesionalización de órganos, entidades y organismos, por que todos los votos valgan lo mismo y por una fiscalidad progresista y un sistema económico justo y distributivo.
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