domingo, 1 de julio de 2012

¿Dónde se encuentra el bombero?


Hace tiempo que vengo observando, el fenómeno coincide en el tiempo con la explosión de los comercios chinos en todos los barrios, en todos los pueblos, en todas las ciudades, como poco a poco , lentamente, se están recreando en algunos países europeos y desde luego en nuestro magnífico país, un mercado de trabajo devaluado para sus afectados y unos productos de baja calidad con un tejido industrial y comercial debilucho y cercano a la economía B, cuando no sumergido en ella, que a base de depreciar salarios, calidades y normas quieren hacerlo competir con los salarios, productos y normativa (escasa o inexistente) de los países emergentes.
Enfocada la observación desde un punto de vista exclusivamente económico, parece que para poder competir con determinado tipo de productos, tengamos que reproducir las condiciones de los productores emergentes, escasos salarios, largas jornadas, baja calidad del producto, inexistencia de normas laborales, medioambientales, políticas.
La sensación que me produce este fenómeno, y además pienso que el efecto es el mismo, es similar a la que me produce observar desde el aire el inicio de un incendio, con un solo foco o con  varios. La llama se inicia en un punto, en muy poco tiempo el punto se transforma en un frente de aspecto sinuoso que va devorando todo aquello que se encuentra entre el frente y el punto de inicio y que se va extendiendo inexorablemente. Que decir si además la humedad del aire es muy reducida y los vientos tienen una buena velocidad. En estos casos la extensión del incendio además de inexorable es imparable (Colorado en USA, Valencia en España, son ejemplos demasiado actuales) .
Esta es la sensación que me produce el proceso de igualar por abajo nuestras condiciones laborales, de calidad de los productos, de reducción normativa, que se observa en nuestros países. Este proceso devaluador produce la sustitución de salarios adecuados por salarios ínfimos, de respeto a la normativa por su eliminación, de tejido productivo sano por economía sumergida, como el  fuego,  va quemando todo lo que encuentra en su camino, y con los mismos efectos a medio y largo plazo sobre la vegetación, su eliminación e inexistente o en el mejor de los casos, lenta recuperación de la capa vegetal , y en nuestro caso inexistente o escasa recuperación de las condiciones laborales, productivas y normativas anteriores.
El fenómeno se inició en diferentes focos y como el fuego se extiende sobre toda la geografía económica del país. Sin duda que el fuego devaluador no cubrirá toda la península, pero lo que está creciendo después de su paso, son sueldos que no pueden ser llamados ni mileurista, un llamemos tejido productivo por llamarle de alguna manera, ralo y marginal sin inversión, sin innovación, sin investigación y sin futuro, que viene a ser lo peor. Y lo que tiene peor aspecto es que devaluarán  las prestaciones sociales a los desempleados, para que se vean realmente necesitados de acogerse a estos salarios devaluados, mecanismo trágico pero sobre todo ineficaz.
Conclusión, se está produciendo el empobrecimiento de cada vez más capas de la población, principalmente los más desfavorecidos, y el  adelgazamiento de las clases medias, que son las que realmente pagan los impuestos y sujetan el tinglado impositivo. Y como todo lo que es susceptible de emperorar, normalmente lo hace, este proceso devaluador de salarios-calidades-normativas-y-productos, empobrecedor de desfavorecidos y adelgazador de las clases medias, se extiende a buena velocidad y se acelera. 

¿Donde se encuentra el bombero que controle primero y apague después este fuego destructor de salarios, calidad, respeto a las normas y futuro?

Desde luego que ni  los burócratas europeos, ni el  Fondo Monetario Internacional, ni el Banco Central Europeo, ni las Comisiones Obreras ni la Unión General de Trabajadores, ni este gobierno y  el anterior tampoco,  han hecho ni van a hacer nada por evitar que retrocedamos en el tiempo 40 años. ¿O piensa usted que sí?

No hay comentarios:

Publicar un comentario