Hace tiempo que vengo observando, el fenómeno coincide en el
tiempo con la explosión de los comercios chinos en todos los barrios, en todos
los pueblos, en todas las ciudades, como poco a poco , lentamente, se están
recreando en algunos países europeos y desde luego en nuestro magnífico país,
un mercado de trabajo devaluado para sus afectados y unos productos de baja
calidad con un tejido industrial y comercial debilucho y cercano a la economía
B, cuando no sumergido en ella, que a base de depreciar salarios, calidades y
normas quieren hacerlo competir con los salarios, productos y normativa (escasa
o inexistente) de los países emergentes.
Enfocada la observación desde un punto de vista exclusivamente
económico, parece que para poder competir con determinado tipo de productos,
tengamos que reproducir las condiciones de los productores emergentes, escasos
salarios, largas jornadas, baja calidad del producto, inexistencia de normas
laborales, medioambientales, políticas.
La sensación que me produce este fenómeno, y además pienso
que el efecto es el mismo, es similar a la que me produce observar desde el
aire el inicio de un incendio, con un solo foco o con varios. La llama se inicia en un punto, en
muy poco tiempo el punto se transforma en un frente de aspecto sinuoso que va
devorando todo aquello que se encuentra entre el frente y el punto de inicio y
que se va extendiendo inexorablemente. Que decir si además la humedad del aire
es muy reducida y los vientos tienen una buena velocidad. En estos casos la
extensión del incendio además de inexorable es imparable (Colorado en USA,
Valencia en España, son ejemplos demasiado actuales) .
El fenómeno se inició en diferentes focos y como el fuego se
extiende sobre toda la geografía económica del país. Sin duda que el fuego
devaluador no cubrirá toda la península, pero lo que está creciendo después de
su paso, son sueldos que no pueden ser llamados ni mileurista, un llamemos
tejido productivo por llamarle de alguna manera, ralo y marginal sin inversión,
sin innovación, sin investigación y sin futuro, que viene a ser lo peor. Y lo
que tiene peor aspecto es que devaluarán las prestaciones sociales a los desempleados,
para que se vean realmente necesitados de acogerse a estos salarios devaluados,
mecanismo trágico pero sobre todo ineficaz.
Conclusión, se está produciendo el empobrecimiento de cada
vez más capas de la población, principalmente los más desfavorecidos, y el adelgazamiento de las clases medias, que son
las que realmente pagan los impuestos y sujetan el tinglado impositivo. Y como
todo lo que es susceptible de emperorar, normalmente lo hace, este proceso
devaluador de salarios-calidades-normativas-y-productos, empobrecedor de
desfavorecidos y adelgazador de las clases medias, se extiende a buena
velocidad y se acelera.
¿Donde se encuentra el bombero que controle primero y
apague después este fuego destructor de salarios, calidad, respeto a las normas y futuro?
Desde luego que ni los
burócratas europeos, ni el Fondo
Monetario Internacional, ni el Banco Central Europeo, ni las Comisiones Obreras
ni la Unión General de Trabajadores, ni este gobierno y el anterior tampoco, han hecho ni van a hacer nada por evitar que
retrocedamos en el tiempo 40 años. ¿O piensa usted que sí?
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