A lo largo de las últimas 8 entradas en el blog he desmenuzado los datos andaluces provincia a provincia, haciendo especial hincapié en la “perversión electoral” que se produce por la división provincial de las circunscripciones electorales, además de los beneficios y pérdidas que produce el belga por todos conocidos, Víctor D´Hondt en la consecución de un escaño.
Desde luego que estas no son las únicas perversiones, el asunto tiene muchas más aristas, el pérfido legislador ha conseguido con apenas dos herramientas, la circunscripción y el reparto un cúmulo muy interesante de despropósitos y desigualdades. Intentaré resumirlos para que los futuros reformadores electorales tengan unos hechos que deben de evitar.
El plus de la mayoría
Definido como los escaños que se obtienen por el mero hecho de tener la mayoría relativa. El PP con el 46 % de los votos obtiene el 55 % de los escaños. El plus es de 9 puntos porcentuales o también en términos porcentuales un plus del 20 %. No está mal.
El plus de la segunda mayoría
En este caso la ganancia la produce el mero hecho de quedar el segundo. El PSOE con el 37% de los votos consigue el 42 % de los escaños, es decir gana 5 puntos porcentuales gratis o lo que es lo mismo un plus del 14 %.
El contraplus compensador
Siempre que alguien obtiene algo más de lo que se merece, lo obtiene a costa de alguien que no obtiene lo que se merece. El contraplus perjudica a IU, ya que con el 8 % de los votos solo consigue el 3 % de los escaños. También a UPyD le sucede lo mismo, con el 5 % de los votos no consigue ni un solo escaño. El contraplus es realmente malo, malo.
El plus del contravoto provocado
Es una derivación maléfica del “contraplus compensador”, es obvio que si soy un votador de partidos pequeños y mi voto tiene menos valor que el de otros, es muy probable que termine por no votar a estos partidos pequeños e incremente la abstención, también puedo votar nulo o votar en blanco. La participación ha caído un 1,88 puntos respecto al año 2008, el voto nulo se ha incrementado un 73 % y el voto en blanco lo ha hecho un 22 %.
El escaño de coste variable
Que el legislador sea un cachondo y quiera que cada escaño necesite una cantidad de votos diferente puede ser motivo de unas risas, pero que el legislador valore cada escaño en una cantidad diferente de votos dependiendo de la población de la provincia, no tiene explicación posible. A los sevillanos le cuesta un escaño un 70 % más que a los almerienses.
El escaño de coste revariable
Ya hemos visto que el tamaño (de la población) si que importa. Pues no contentos con esta variabilidad de dudosa reputación, se le añade un poco más de cachondeo, y dependiendo del de la población de la provincia y además del partido el número de votos necesarios para conseguir un escaño es diferente. El PP necesita en Sevilla el 113% más de los votos que en Huelva. Aquí el pernicioso legislador ha llegado al sumum de la desigualdad.
El escaño costoso
No contento el legislador con su maliciosa aritmética electoral, además añade otro requisito desproporcionador. Si la provincia tiene poca población, conseguir un escaño va costar hasta el doble que si la provincia tiene más población.
La simpar perversión electoral
Resume el conjunto de los despropósitos legales a los que da lugar la retorcida mente del legislador. La suma andaluza alcanza el 5,8, cuando su dimensión tenía que ser cero.
Señores legisladores tienen una buena oportunidad de mejorar manifiestamente la calidad de los procesos electorales con muy poco trabajo, no la desperdicien y más pronto que tarde, comiencen las modificaciones legales imprescindibles a nivel nacional, autonómico y local para que se haga real la frase:
UN CIUDADANO, UN VOTO Y CON EL MISMO VALOR.
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